El Autocontrol de Nuestra Ira

Hay una delgada línea entre ser conscientes de nuestra violencia y la necesidad de controlar nuestros desbordes emocionales.

Si históricamente he utilizado la violencia para confrontar, si mi Fuego que es mi fuerza vital sale con fuerza de mi, si ya me he visto en los gritos, en el enojo, incluso en el golpe y eso ha hecho daño a mi hijo y a mí misma…

De a poco siento que soy destructiva.
Lo siento desde siempre en realidad, cuando era solo una niña y mis padres nombraban que yo era demasiado.
Demasiado fuerte, demasiado rebelde, demasiado mandona, demasiado conflictiva, que era mala, que no valía más que para pelear, que era incorregible.

Muchos de esos lugares están abiertos aún.

Y en la crianza la visión de un niño que ha de atender lo que nosotras digamos hace inmediatamente saltar todos estos automáticos.

 

Desde siempre nos han reprimido los desbordes.
Nos han dicho que están mal, que tenemos que controlarnos.

 

A muchas eso nos ha servido debido a una enorme fuerza que hemos puesto al servicio del autocontrol (enorme energía de Tierra puesta en función de controlar, somos pacientes, somos capaces de sostenernos hasta la extenuación). 

Eso nos ha rigidizado, ha sobrecargado nuestra espalda, nos ha quitado espontaneidad, nos ha hecho incluso dudar de nuestra propia capacidad de disfrute.

 

A otras tantas el fuego nos ha desbordado, lo hemos usado y mucho; lo seguimos usando y aunque queremos hacer todo lo que las guías de crianza respetuosa nos dicen (respira, sal afuera, contrólate)…

El fuego sale con fuerza y nos calma.

Si, nos calma, (un instante pero nos calma)

 

Es un enorme caudal de energía acumulado en nosotras que no tiene forma de organizarse.
Que históricamente no ha encontrado cauce.
Que no se ha dirigido ni a nuestros deseos (si es que tenemos registros de ellos), ni a nuestro disfrute, ni a volar con alas bien abiertas que es una sensación bien del fuego.

A estas mujeres el autocontrol solo nos trae culpa. Por no lograrlo, igual que una dieta de esas que nunca seguimos.

 

La consciencia es un camino mucho más amoroso.

Abrazar con fuerza esa niña que hemos sido que ha aprendido a reprimir o a reaccionar con su ira.

Permitir que lo que adentro vive fluya en un lugar seguro.
Dejar que el deseo salga.
El verdadero….
Buscarlo…

 

 

Para todas las mujeres y los hombres que tenemos dificultades con las reacciones de ira es vital reconocer los deseos dormidos.
Los impulsos mil veces reprimidos.
Los movimientos a favor de un deseo que no se han materializado.
Las frustraciones por no poder llegar a esos lugares.

 

Canalizar el fuego es un lugar de consciencia.

Observar desde fuera como el enanito enloquecido se apodera de mi y simplemente aceptar que ya ha llegado…
Mientras me hago cargo de todo este caudal de energía que históricamente me ha poblado y sobrepasado y que no encuentra hueco en mi vida.

Ser Fuego a favor del propio deseo

Cuando estemos abrazando un proyecto propio (cualquiera que ese proyecto sea: una segunda maternidad, una actividad física, bailar, un proyecto laboral que nace de las entrañas, una mudanza al lugar soñado, lo que sea que sea este deseo), andaremos cercanas al disfrute.
Nuestro hijos nos sentirá auténticas.
No robots autocontrolando.
Ni furias en acción.

 

 

Solo mujeres y hombres poniendo al servicio del mundo el don bellísimo de su fuerza.

El camino del fuego es uno de los lugares más bello que he recorrido y sigo recorriendo.
El encuentro con la fuerza, la risa, el baile, el disfrute.
No hay forma de explicar lo que el fuego le trae a este mundo.

Te necesitamos.
No autocontrolándote.
No reprimiéndonte.

Te necesitamos disfrutando.
Riendo.
Haciendo volar tus sueños y convirtiéndolos en realidad.
Tú hijo te espera ahí.

Quiere verte a ti.
No lo que tú piensas que debes ser para acompañarlo.

 

Tú hijo te espera a la par de tu deseo.
Se relajará.
Se aliviará.
Dejará de mostrarte con su flecha lo poco que haces a favor de tu SER, Y SE UNIRÁ A TU DISFRUTE.

Si todos los lugares de sostén ya están, entonces sosténte a tí y a tu disfrute.

Eso es lo que falta.

Faltas tú.

 

 

Te acompaño.

Andrea Diaz
CONSCIENCIA MADRE

 

 

 

Foto: el primer impulso a favor de un deseo olvidado que tuve  hace año y medio, cuando empezaba mi camino de fuego. Que belleza de camino, cuánto me ha traído.

Había olvidado que amaba cantar, que me encanta bailar, con el tiempo fui descubriendo otros deseos escondidos en lugares que no me gustaban. No me gusta tanto cocinar como meditar, no me gusta tanto ir de compras como caminar por mi montaña.

Y me encanta la noche, las luces, bailar mucho, divertirme con amigos, reirme a carcajadas.

Y lo  mejor es que casi todo eso se puede, con un hijo, a la par de un hijo, compartiendo con un hijo.

(Revisado el 21 de julio 2020)

 

 

 

 

 

Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com

Me encanta inspirarte, sólo te pido que por respeto al amor y energía invertidos en este deseo materializado menciones su fuente.

Gracias

 

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©Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com.

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Gracias.

 

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