RE-Conocer nuestro Fuego Interior

 

 

¿Qué es eso del fuego? 

Me preguntaba yo hace casi un año cuando en medio de una Conexión Cuántica me veía adolescente, morena y desnuda sumergida en una grieta oscura haciendo malabares con bolas de fuego.

Mi hija estaba arriba, en la superficie y me decía: ¡mami ven!

Yo le contestaba escondida: ¡no puedo salir hija mía tengo miedo de quemarte!

A lo que ella respondía: mamá no puedes hacerme daño, papá me está cuidando.

 

Ese fue el comienzo de mi exploración

¿Qué era eso del fuego?

¿Dónde estaba?

¿Por qué yo estaba metida en medio de una grieta con miedo a salir y sobre todo miedo a destruir?

 

Muuuchos meses después y luego de un recorrido intenso, algunas cosas he comprendido.

 

  • Algunos de nosotros venimos a este mundo para expresar lo que sentimos, lo que somos, cómo disfrutamos, LO QUE DESEAMOS.
  • Algunos de nosotros tenemos carcajadas sonoras, nos gusta reír bien alto; nuestra voz no es suave ni transparente.
  • Algunos de nosotros bailamos con el alma, nuestro cuerpo transmite nuestras sensaciones más íntimas; amamos movernos y sentimos que moviéndonos todo es más fácil.
  • Algunos de nosotros amamos el viento en la cara, deseamos volar libres, desplegar las alas.
  • Algunos de nosotros experimentamos el placer en el cuerpo como algo mágico, efervescente, que quema; podemos sentir y respirar a través de nuestra piel, la sexualidad es territorio sagrado.
  • Algunos de nosotros somos capaces de empujar hacia adelante un proyecto, un sueño, una idea, darle fuerza, darle energía. SABEMOS ENCENDER. 

 

Algunos de nosotros hemos nacido con un mapa para el TERRITORIO DEL FUEGO.

FUEGO: impulso primario, lo que nos mueve, lo que deseamos…

iLO QUE DESEAMOS!

 

Es posible que algunos de nosotros con dos, tres, cuatro o cinco años hayamos querido bailar, gritar, o nos hayamos opuesto a los designios de familias donde el DEBER SER estaba muy establecido, y hayamos llorado amargamente por no poder correr desnudos por la casa o por no querer peinarnos o bañarnos, por no querer calzarnos.

 

Es posible que con 6 años nos hayan dicho claramente cómo tenían que ser las niñas y los niños buenos, qué estaba permitido ser y qué no, qué era decente (para los valores familiares) y qué no; qué eran los modales.

A algunas mujeres es posible que no nos hayan dejado practicar deportes, o sí, pero sólo si eran deportes «de chicas».

A algunos hombres quizás la desbordante vitalidad era sentida como una amenaza para la paz familiar. No habia lugar para sostener las peleas, los gritos (ay el miedo al adolescente delincuente ¡como un salvaje!)

Es posible que nuestro despertar sexual haya sido un torrente hormonal difícil de controlar.

 

 

Todo esto es posible

Y muy probablemente:

SER ASI haya sido muy criticado o desaprobado.

SER ASI no estaba permitido, no se podía.

Y si yo NO PUEDO SER lo que he venido a ser a este mundo ¿qué he de Ser?

Lo que me digan.

Por que ahí donde  aprueben lo que soy, ahí es donde me siento amada/o

 

¡Qué dolor tan tremendo para los niños que fuimos!

El dolor causado por un malentendido.

El malentendido de una pequeña mente infantil INTERPRETANDO la realidad de la que estaba siendo parte y sientiendo de acuerdo a esa interpretación. 

El malentendido que decía que:

«NO se puede Ser»

«Hay que esconder lo que bellamente nos conforma»

 

 

Probablemente hayamos aprendido a reprimir no una sino mil veces todo eso para no ser TAAAAN vozachón, o TAAAAN exuberante o TAAAAN estruendoso o TAAAN bailarín o TAAAAN vehemente, TAANNNN belicoso o

TAAANN…..¿FUEGO?

 

Incluso puede que hayamos sido nombrados como malos.

Malos por expresar abiertamente lo que queremos, malos por desobedecer en algunas cosas, malos por apartarnos del camino establecido, malos cada vez que decidimos por NOSOTROS y por lo QUE DESEAMOS.

Y esa creencia: SOY MALO, se quedó dentro nuestro, cristalizó.

SOY MALO, cada vez que hago algo que profundamente deseo pero que no es lo que desearía el clan (y ahora en la adultez esa es mi propia voz).

SOY MALO cada vez que contradigo algo de lo que está establecido por el DEBER SER de la familia.

SOY MALO, SOY DEMASIADO DESTRUCTIVA/O, mi Fuego DESTRUYE, mi Fuego QUEMA, puedo HACER DAÑO con mi fuego…

Ya está, creencia establecida:

 

Mi fuego destruye, hace daño, no puedo hacer lo que deseo y siento que si lo hago los demás pueden salir heridos.

¡Mejor me quedo escondida dentro de mi grieta oscura para no quemar a los que amo!…Ayyyyyyy

 

Algunos hemos tenido que esconder ese Dragón Poderoso en nuestro interior.

Cuando éramos niños hemos interpretado que eso era lo mejor para nuestra propia supervivencia.

Lo hemos tenido que guardar, hemos tenido que bajar el tono de voz, hemos dejado de movernos, de cantar, de bailar incluso hemos dejado de disfrutar de nuestro cuerpo y del placer, solo para PERTENECER  a los territorios de la NIÑA BUENA o del NIÑO BUENO que se dijo en casa que había que ser.

 

Algunos de nuestros dragones se han congelado debajo de un agua estancada que en forma de hielo nos ha ido inmovilizando y nos ha transformado en seres duros y fríos.

 

En algunos casos la grasa ha ido tapando nuestro fuego escondido. Tanto que a veces lo hemos olvidado. Hemos olvidado nuestra potencia, nuestro deseo. 

La inmovilidad y la inacción (y la comida para tapar todo ese tumulto de energía) han ayudado a mantenernos QUIETOS muy QUIETOS.

 

 

Dragón Congelado. Autor: www.conscienciamadre.com

 

 

En algunos casos la historia familiar  (y nuestra propia voz que dice lo que se puede y lo que no se puede) ha permitido que el Fuego se exprese en algunos lugares: el trabajo, la carrera profesional.

Ese camino marcado por el discurso familiar donde sí nos está permitido poner nuestra energía, nuestra acción, nuestra fuerza y potencia. Habría que saber si ese era nuestro VERDADERO DESEO. 

 

Muchos otros sólo hemos experimentado el fuego a través de nuestra vida sexual, el encuentro con el otro, el sentir que la piel se funde, el placer que parece infinito. Eso que parece que el otro trae, pero que nos pertenece; porque eso que se siente en el encuentro íntimo con el fuego de un otro es parte de nuestro SER completo y sólo ahi lo sentimos…

Llevarlo a todos nuestros territorios es un reto ¡y una urgencia!

 

El fuego es vida, es deseo, es impulso, es placer, es disfrute.

NO DESTRUYE

 

A menos que se quede encerrado dentro nuestro y:

-Salga en llamaradas cada vez que no soportemos más la opresión.

-Se quede ahí adentro consumiéndonos poco a poco ( y habrá que ver que hacemos para controlarlo).

-Asome las orejas con un grito o un golpe cuando nuestro hijo nos lo muestre con su vitalidad  y quiera que aprendamos todo lo que hemos ocultado durante años. 

 

A todos nosotros, los del FUEGO prohibido nos digo:

¡A vivir ya por favor!

 

A buscar los lugares para expresar lo que deseamos, lo que queremos.

A dejar de sabotearnos tapando de nuevo nuestros verdaderos recursos, poniendo la culpa en el otro que no nos deja, que no nos quiere, que no disfruta con nosotros.

 

Es tiempo de hacernos adultos y tomar el Fuego para nuestra vida.

Tomar acción en nuestra vida y empezar a experimentar qué es eso de sentir la potencia dentro nuestro.

¿Qué es lo que me gusta?

¿Qué es lo que quiero?

¿Qué es lo que no soporto de esta vitalidad desbordante?

¿Cómo puedo brindarme YO todo esto sin pedirle al otro que me lo de?

 

El camino del Fuego es un camino bellísimo

y profundamente doloroso.

Duele mucho ver cómo nos tapamos,

cómo nos dormimos, cómo nos apagamos.

 

El fuego está dentro tuyo, ¿te animas a experimentarlo?

Si te apetece explorarlo

Con amor y Certeza

Te acompaño 

 

 

Andrea Díaz Alderete

Consciencia Madre

 (actualizado el 21 de Julio 2020)

 

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©Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com.

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