A mí me han educado así y he salido bastante bien…

 

grito gigante
Ilustración Alberto Vazquez

Esta terrible afirmación es una de las maneras más sencillas de cerrar los ojos a la realidad de lo que les sucede a nuestros hijos. Es terrible simplemente porque le niega a nuestros hijos la posibilidad de tener un padre/madre abierto a nuevas opciones, a nuevos caminos, a una nueva mirada sobre la crianza; le niega a nuestros niños la oportunidad de liberarse un poco de todo el lastre que supone un padre/madre que no confronta su propia historia.

Y aunque sea duro decirlo y mucho más escucharlo, la realidad es que NO HEMOS SALIDO BASTANTE BIEN.

La mayoría de nosotros hemos sido violentados por una o varias figuras autoritarias (madre, padre, maestros, abuelos) durante toda nuestra infancia y adolescencia. 

Esas figuras :

1) Nos ha dicho cómo, qué y cuándo comer, cómo y cuándo dormir, qué hacer, qué sentir, cuándo hace frío, cuándo prestar nuestros juguetes y cosas a los demás, al punto que hemos perdido absolutamente la capacidad de conectarnos con aquello que nos pasa, con lo que sentimos y con lo que deseamos. ¡NO SABEMOS LO QUE QUEREMOS, LO QUE SENTIMOS, LO QUE DESEAMOS!

 2) Han emitido juicios sobre nosotros, si éramos buenos, obedientes, sumisos, retraídos, tímidos. Si éramos traviesos, terribles, insoportables, rebeldes, salvajes. Eso nos lo hemos creído a tal punto que hemos construido una vida en torno a esas sensaciones y de verdad creemos que hemos nacidos «malos» o «con fallos» …aunque nunca se lo digamos a nadie. 

 Y eso es lo más lindo que nos ha pasado. Por que a mucho de nosotros 

3) Nos han golpeado para hacer valer la autoridad vertical porque no había maneras ni recursos para sostener la vitalidad y las necesidades de ese niño que éramos, de ese ser en ebullición con ganas de crecer, explorar y expandirnos. Y con estos actos nos han legado la posibilidad de usar la violencia contra nuestros hijos… bonita herencia. 

4)  Nos han humillado de mil maneras: “eres tonto”, “eres violento”, “eres torpe”, “nunca llegarás a nada si sigues así”. Eso ha dañado profundamente nuestra autoestima.

5)  Nos han abusado, no una vez, sino muchas. Hemos pasado noches de terror, sin nadie que velara por nosotros. Hemos paralizado nuestros cuerpos y nos hemos disociado. Muchos incluso hemos olvidado para no morir de dolor cuando éramos niños absolutamente INOCENTES.

 

HEMOS CRECIDO EN MEDIO DE LA VIOLENCIA Y NO ESTAMOS BIEN

Podemos verlo a la mañana en el metro, las caras de las personas que penosamente levantan sus piernas para ir a trabajar cual obreros que van a la mina, con un yugo encima para seguir OBEDECIENDO.

Podemos verlo al conducir, la cantidad de gente que busca bronca y confrontación en la carretera

Podemos verlo en el trabajo en el afán de competición por lograr el reconocimiento, ese lugar de reconocimiento que no nos han dado allí donde debían dárnoslo: nuestro hogar infantil.

Podemos verlo las madres en las guerras entre mujeres que en el afán de seguir perpetuando la figura de la mujer en masculino en el lugar más femenino posible.

Podemos verlo en nuestra casa, cuando no somos capaces de controlar los gritos, cuando salta el automático, cuando humillamos o despreciamos a nuestros hijos.

¿Todavía crees que así como nos han criado hemos salido bien?

Mucha luz para vuestro camino de encuentro con la violencia interior.

 

Andrea Díaz Alderete

Consciencia Madre

 

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©Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com.

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Andrea

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