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“Soy tu madre y te controlo”

 

En el pasado mes de Septiembre, en nuestro espacio de Crianza Online hemos hablado en profundidad sobre el  Control de Esfínteres.

 

barrilete CON AZOTES

 

Y claro, cómo tenía que ser, hemos llegado a nuestra NECESIDAD DE CONTROLAR.

Lo que les sucede a los niños cuando queremos controlar lo que ellos mismos necesitan controlar.

De cómo interferimos en el placer y en sus lugares de PODER; el niño tiene el poder sobre su cuerpo, y decide cuando y cómo…pero no lo dejamos.

 

En este proceso exploratorio hemos avanzado muchísimo y por eso deseo compartirlo con vosotros:

Primero os propongo pensar en las cosas que queremos controlar.

Podemos hacernos estas preguntas:

¿Cuáles son las cosas que controlamos? la limpieza, la comida, la hora de hacer pis, los deberes, que todo esté en orden, que trate bien al hermano, que vaya peinado…etc. Aquí no os asustéis de la cantidad de cosas que al día necesitáis tener controlado…puede dar miedo, sorpresa.

Por el contrario puede que os encontréis que hay muchas cosas que para vosotras no son importantes y que les dejáis decidir, pero ay sobre aquellas que sí lo son, sois imbatibles.

 

¿Qué emoción nos envuelve cuando necesito ejercer el control? me enoja, me da una rabia suprema, ¿me da MIEDO?

¿Y cuál es el miedo que subyace a esta situación? ¿Miedo a que nos juzguen quizás? ¿Miedo a que ellos no lo logren? ¿miedo a que ellos fracasen? ¿como ha fracasado quién?

Ahora podéis ver que detrás de estas preguntas se esconde muchísima información. Desde aquí podréis miraros bien, saber cuántas veces al día controláis a los niños. Cuánto poder y coacción ejercéis sobre ellos. También podréis saber que lo que esto os PROVOCA no tiene NADA QUE VER CON EL NIÑO, que más bien tiene que ver con nosotras, con nuestra historia.

 

Y entonces miremos más al fondo. 

MIEDO: esta emoción está casi siempre relacionada con una creencia, una creencia que antes era de mamá (o de la abuela, del papá, de la figura maternante) pero que ahora vive dentro de nosotros.

¿Mamá no nos aceptaba?

¿Mamá nos rechazaba tal cual éramos y necesitaba vernos más limpios, más ordenados, más pulcros, más perfectos a sus ojos? 

¿Mamá nos decía qué y cuánto debíamos comer?

¿Mamá controlaba todo a su alrededor? ¿teníamos posibilidad de decidir algo? 

¿Mamá nos repitió que no éramos buenos, o listos, o que íbamos a fracasar si no hacíamos lo que ELLA nos decía?

¿Mamá nos juzgó? 

¿Mamá nos expulsó de su territorio y sólo adaptándonos a su deseo podíamos sentir que pertenecíamos a él?

Y un larguísimo etcétera…

Ahora vamos a cambiar esta palabra mágica MAMA por YO.

¿Yo no me acepto?

¿Yo me rechazo a tal cual soy y necesito verme más limpia, más ordenada, más pulcra, más perfecta a mis ojos? 

¿Yo les digo a ellos qué y cuánto deben comer?

¿Yo controlo todo a mi alrededor? ¿tienen ellos posibilidad de decidir algo? 

¿Yo me repito que no soy bueno, listo, que voy a fracasar si no hago lo que ME digo?

¿Yo me juzgo? 

¿Yo expulso a mis hijos de mi territorio y sólo cuando ellos se adaptan a mi deseo pueden sentir que pertenecen a él?

 

Estas creencias ahora viven en nosotras, son parte de nuestra cárcel interior. Somos nosotras las que las lanzamos. Y cada vez que nuestro hijo muestra algo, somos de nuevo niñas  juzgadas devenidas en adultas juzgadoras que sienten que nuestro hijo ha de representarnos, ha de ser nuestra imagen y que a través de él (si él cumple lo que le decimos) ya no vamos a ser criticadas o rechazadas. O lo que es lo mismo que a través de él vamos a ser aceptadas, amadas e integradas.

 

Por tanto os recomiendo algo que hago habitualmente aunque no siempre me sale como lo espero y es que cuando os salga la vena controladora, conectéis con el miedo que subyace. El miedo a que mi hijo no sea lo suficientemente..(limpio, ordenado, inteligente, paciente, bueno, etc).

El miedo a no ser yo lo suficientemente…

 

Conectar con el miedo y dejarlo escapar, envolverlo en una burbujita y lanzarlo lejos nuestro, no nos pertenece, lo hemos heredado, no es nuestro y no lo queremos transmitir…”vete lejos miedo te envuelvo en esta burbujita de luz, gracias por lo que me has traído pero ya no te necesito”.

Ahora que conozco muchas más cosas. Abrazar el miedo, dejar que nos envuelva, sentirlo adentro para poder soltarlo (7 de Junio de 2017)

A cambio desde ese lugar donde hemos vaciado ESE miedo, ahi quedará un espacio vacío, un espacio de consciencia como me gusta llamarlo (es esa sensación de un suspiro cuando algo entra en nosotras, algo que hemos entendido y que simplemente entró, como un saltito ¿lo conocéis?) ese espacio estará ahora vacío para llenarse de una nueva sensación más poderosa, más amorosa, que nos permitirá estar cada vez más cerca de nuestros hijos.

Y finalmente toca nombrar que el CONTROL es un mecanismo de violencia muy grande. El otro no tiene posibilidad de elegir, nosotros elegimos, decidimos, nuestro deseo prevalece, el otro se queda sin posibilidades. Me siento PODEROSA porque yo tomo las decisiones. Hay que tener cuidado con esto porque el poder embriaga y si hemos crecido siendo poderosas, o al contrario no hemos tenido absolutamente nada de poder en nuestras vidas, nuestro hijo puede ser un lugar bien cómodo para ejercer el poder sobre él.

Finalmente os invito a SOLTAR, tan propio de este otoño que está llegando. Soltar todos los miedos, fluir con las necesidades de nuestro hijo, escuchar y entender lo que le estamos pidiendo, por qué se lo pedimos, a quién hemos de conformar con su doblegación. 

Os invito a que los dejemos ser libres…

Si quieres trabajar en profundidad tus creencias y cómo te ha condicionado el vínculo con tus padres, este mes de Octubre comenzamos un nuevo Círculo.

 

Andrea Díaz Alderete

Consciencia Madre

 

2 Responses so far.

  1. Karla dice:

    Hola Andrea!!
    Ahora mismo estoy en proceso de soltar todos mis miedos y no esta nada fácil. Este año escolar mi hija (11 años) decidimos hacer HS, pues en la escuela, no hay respeto, ni libertad para los alumnos y sobre todo no aprenden, solo memoriza. También hace unos días decidí ya no llevar más a la guardería a mi hijo (3 años) pues el dice que en la escuela, los niños corren duro y lo tiran, que le da miedo, (él es un niño altamente sensible a los ruidos fuertes, no le gustan los juegos bruscos y desde siempre lo hemos criado desde el respeto, a parte de que es bajito y flaquito, con respecto a los demás niños de su edad) me dice que no quiere que yo trabaje, que quiere estar en casa conmigo, con su hermana y con papá. Yo trabajo por las mañanas de 8 a 14:30, ahorita los estoy dejando en casa dormidos, despiertan entre 11 y 12 y llego antes de las 15:00, pienso cambiar mi horario para llegar antes de las 2 y no estén mucho tiempo solos, estamos adaptando una recamara para que el pequeño la use de salón de juegos, mientras mi hija mayor estudia la secundaria. Pero la verdad me da miedo que no funcione, quiero probar este método unos meses y si no funciona, pienso dejar de trabajar, por lo menos un año. De todo esto el mayor miedo que tengo es al que dirán mis padres, ellos no están de acuerdo en lo de mi hija mayor y ahora que se enteren de lo del pequeño, me regañaran horrible. Tengo 33 años y estoy luchando con esto, pues otra vez creo necesitar la aprobación de mis padres, pero luchare por el bienestar de mis hijos, porque yo si los escucho y trato de cubrir sus necesidades, no sus deseos ¡aclaro!. Pues esta en mis manos y es mi deber como la madre de esos niños.
    Un abrazo y gracias por tus enseñanzas.

    • Andrea dice:

      Hola Karla
      qué bueno que puedas ir de a poquito escuchando el pedido de los más pequeños de la casa. Sus deseos son importantes, y bloquearlos, no escucharlos contribuye a que creen en su interior la sensación de que lo que sienten no es importante, y que solo lo que mamá y papá sienten lo es.
      Eso es seguramente lo que a tí te ha sucedido (a muchos de nosotros). Sientes que tus padres deben aprobar cada una tus decisiones. Te invito a mirar atrás, comprobarás que las decisiones que aprueban son las que tienen que ver con sus valores o creencias, aunque no tú no estés deacuerdo o sientas diferente. Por ello te animo a dejar la lucha contra tus padres y sus creencias, que por otra parte no cambiarán, y a fluir con lo que tus hijos necesitan.

      LO que opinan tus padres no es importante, no lo es. Pero lo que tu sientes y opinas si lo es en este momento para tus niños. El miedo a que ellos te reprendan es parte de tu adulta todavía niña que espera y necesita ser aceptada (amada) por sus progenitores.
      Siento que trabajar a tu niña interior y al vínculo con tu madre te ayudará. Aquí estamos para lo que necesites.
      Abrazo enorme
      Andrea

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