Re-Pensando los Límites

 

 

Un límite siempre me separa del otro.
Es la energía de Aries, es el fuego el que limita.

Es el fuego el que dice YO QUIERO ESTO y por tanto NO QUIERO AQUELLO.
Eso finalmente pone un límite. 
El límite de mi deseo.

En el territorio de la crianza siempre siempre el tema de los límites es un problema.
¿Para quien?
Para los adultos infantilizados que somos.
Que necesitamos todo el tiempo limitar la libre expresión de los pequeños.

La última forma de limitar proviene de la intelectualización.
A los adultos que ahora Queremos y Deseamos criar con Respeto (que no es consciencia aunque nos lo repitamos) nos encanta sentir que estamos en «EL CAMINO».
Entonces ahora 
NO PONEMOS LÍMITES, PONEMOS NORMAS.
Entonces ahora

NO CASTIGAMOS, CONSECUENCIAMOS.

 

Nos encanta sentir que somos Respetuosos, y hemos encontrado un escape mental a ese lugar, que nos deja muy tranquilos porque entonces No somos los Padres que No queremos ser, SOMOS BUENOS.

La consecuencia natural de un límite es la separación de mi hijo porque yo pienso algo y el piensas lo contrario y como no pueden convivir dos deseos en nuestras mentes patriarcales, entonces me voy, rechazo la situación o le rechazo a él aunque sea en un lugar muy inconsciente. 

Aqui hay mucho de lo que podemos seguir hablando.

 

Los límites no son necesarios cuando los niños son acompañados, sostenidos, amados y se sienten seguros en el entorno hogareño en el que se mueven.
EMOCIONALMENTE seguros. 

Si saben que siempre hay disponible un adulto que acompañe sus procesos.
Con solo eso, que es una enormidad, los niños casi no necesitan ningún límite.

 

Lo sé porque lo experimento, lo vivo.
Para mi tener que poner un límite me muestra con claridad que hay un lugar donde no estoy presente. 
Donde mi hija se ha quedado sola y está necesitando evadirse o rellenarse con un algo que no soy yo, o su padre.
Ese automático que me surge rápido de ir a poner un límite, para mí es sólo una flecha. 
No me pongo a organizar los límites ni a reunir en casa a la gente para hablar de normas.
Mas bien me pregunto
¿Dónde estoy?
¿Dónde me he ido?
¿Qué ha sentido mi hija?
¿Qué está sucediendo?

Y ahí donde he faltado

Donde no me ha sentido

Donde me he evadido

Donde he expulsado.

Donde no me he dado cuenta.

Donde me he descuidado…

Ahí vuelvo. 

 

Y así, lentamente pero sin ninguna excepción, las cosas vuelven a su cauce más o menos normal.

Lo normal y aceptable para MI mente humana con SU configuración de pensamientos, mandatos y creencias. 
Para OTRA mente con OTRA configuración de mandatos y creencias esto que yo pienso-siento-hago será demasiado estricto o represivo o un libertinaje.

Por eso es vital buscar el camino de los límites a través del autoconocimiento. 
A través del «cómo me he construido». 
Porque ahí está el mapa que ME IMPONE CÓMO IMPONER.
El mapa que me dice qué es lo peligroso, lo sano, lo no negociable.

Los únicos límites que los adultos necesitamos reconocer son los Nuestros.
Los que nos auto-imponemos (Ya hablaba de esto hace unos meses Aqui)

Reconocer que SOMOS ilimitados pero ESTAMOS limitados.
Y que nuestro hijo nos ofrece con sus retos la oportunidad de Ser enormemente más grandes, de salir de nuestras propias cárceles. 
Nos invita todos los días con sus acciones a transformarnos.
Y nosotros nos empeñamos en seguir construyendo nuestra jaula y de paso le empujamos a él a que se meta con nosotros (así estamos todos bien seguros, dice la mente pequeña).

Un hijo siempre guía nuestra transformación. 

Es La Transformación Guiada por la Crianza

Animémonos a explorarla.

¡Te acompaño!!!

 

 

Andrea Diaz Alderete
Consciencia Madre

 

 

Imagen: Poster de Avatar. James Cameron. En el estreno de esta película, estábamos mi marido y yo sentados en el cine sintiendo el corazón volar. Nunca olvidaré esa sensación.  En esta escena donde esos animales alados se lanzan al infinito yo sentí exactamente cómo se siente la libertad: SIN LÍMITES. Avatar.

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©Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com.

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