Alquimia India

 
Hace unos 500 años
Una de las mujeres del Árbol de donde provengo
Miraba el llano desde lo alto de la Ciudad Sagrada de Quilmes.
 
Lo miraba y le pedía al Sol que la acompañase a seguir amando.
A seguir sintiendo.
Prendía un fuego poderoso y bailaba a su alrededor.
Su movimiento era el Sol mismo en la tierra, era la Luna redonda y las estrellas.
 
Cuidaba su cuerpo con aceites y amaba las flores que encontraba en el camino.
Con ellas tejía guirnaldas y se adornaba el pelo que era oscuro e indio, cómo si no.
 
En las noches de Luna Llena hacia conjuros para que la PachaMama los recogiese.
Y en las noches de Luna Nueva sembraba con su sangre sus intenciones más poderosas y las amarraba al deseo, a la vida y a la pura consciencia de que Serían reales.
 
Mezclaba los yuyos de esa explanada seca y rugosa y su sabiduría.
Y con esas mezclas sanaba el cuerpo pero sobre todo sanaba el alma.
 
Esa mujer amaba con el alma afuera.
Su corazón se fundía al ardor de otro corazón.
Él era un hombre fuerte como uno de esos cactus, los cardones, que se ven por todo ese llano.
Era fuerte y espinoso.
Pinchaba si sólo mirabas desde fuera…
 
Pero ella conocía la dulzura de su centro.
El corazón líquido que la abrasaba cuando a las noches el venía blandito a buscar el pecho ardiente y voluptuoso.
A beber de la sangre de la vida de ese útero contráctil y fuerte.
De ese Útero Rojo y Fuego.
 
No sé bien todavía que sucedió.
Pero la palabra que en mi corazón resuena es Traición.
Traición de macho y abandono.
 
Fue sentir ese pinchazo de las espinas y ya no poder percibir más la dulzura del centro líquido.
Y el dolor la atravesó.
La atravesó hasta el centro oscuro.
Y el amor se fue escondiendo por ser incapaz de abandonarlo.
 
Esconder el amor por no saber que hacer con él.
Como seguir la vida sin vida.
Como mantener el cuerpo sin el corazón líquido en el corazón líquido del otro.
Sin la expansión en el pecho.
Sin la emoción que arrasa con todo.
Sin la pasión de vida y sangre.
 
No sabía cómo seguir y fue enterrando su fuerza.
Su magia.
 
Salió su rabia destruyendo.
El alma le ardía de dolor y el corazón fundido se transformó en volcán lleno de lava destructora.
Lava de dolor y muerte.
Lava de tristeza disfrazada de ira.
Lava, Agua y Fuego.
 
Las siguientes 9 Lunas se encargó su cuerpo de ir enterrando en el pozo profundo de su agua el amor.
Gestando la vida que era la muerte de su agua esplendorosa.
Gestando el destierro de la pasión a sus pies.
El destierro de la emoción profunda, del agua oscura.
El destierro de lo precioso que era sentirse abrasada con el cuerpo de un otro.
Y fue conjurando en palabras y en sigilos el mandato de
«Nunca Más Volver A Entregarse Así».
 
Una noche de Luna Llena mirando el llano de sus amores, con la sombra de todos los cardones asomando y recordándole las espinas dolorosas de su macho.
Mezcló las hierbas con su sangre y decretó que el fuego era oscuro, que el corazón fundido era la perdición, y que amar de esa manera desaforada no podía ser bueno ni para ella, ni para sus hijas, ni para sus nietas ni para todas las mujeres que vinieran de sus úteros.
 
Murió amando.
Amando con la fuerza de su corazón salvaje.
Murió sintiendo que su poderoso y precioso fuego no era bello, no era vida, sino muerte y dolor.
Pero antes de morir se encargó de sembrar en todos sus óvulos y en la memoria de su útero los decretos de:
 
Amar en la calma y la quietud.
Elegir un compañero que acompañe y ame pero que no destruya.
No permitirse jamás la entrega a un hombre que despierte la potencia de la lava oscura y dormida.
Y si aparece ese Ser, desterrarlo para siempre con desprecio
 
Más de 500 años han pasado
Y todas las mujeres hasta mi han cumplido con esos decretos y las que se han atrevido a no cumplirlo han sido desterradas.
Todas, sin saberlo.
 
Linaje de mujeres honradas y buenas.
Con la potencia del fuego escondidos que no encuentra canal y sale con la furia y la frustración hacia fuera.
Ira infinita que esconde el agua oscura, el agua de la tristeza de no poder vivirse brasa ardiente.
Corazón fundido.
 
Siempre me he preguntado cuál era la razón de la infelicidad que intuía en las mujeres que me precedieron.
De la profunda insatisfacción.
Del tenerlo todo por enarbolarse Reinas pero en el fondo jamás conformarse.
 
Apenas ahora vislumbro el dolor de esconder la potencia en lo más bajo del cuerpo, ahí cerquita de la Pacha para que guarde el fuego y el ardor de lo que somos.
 
Apenas ahora vislumbro la pasión oculta, la dulzura exquisita, las lágrimas de un adentro que jamás puede contarse pero que raja el corazón y lo deja supurando.
 
Apenas ahora entiendo la tristeza.
Y entiendo las renuncias que una a una han ido haciendo.
La renuncia de no atreverse, de sabotearse, de sacar de la existencia a los hombres con el aroma de la flor del cactus.
A los que traen las espinas dolorosas y el centro blando que se une con el corazón líquido de sus adentros.
 
Y es que apenas reconocido este Ser.
Apenas disfrutado el galope sobre el cuerpo fuerte y moreno, aparece el decreto de la vieja Maga convertida en Bruja.
Mandato de NO se puede.
Mandato de NO está permitido.
Mandato de Desprecio
 
Y mandato de enviar de nuevo a los tobillos la pasión.
Y habitar la insatisfacción y la tristeza.
 
Un único Útero ha persistido de este linaje tremendamente fuerte y poderoso.
Generación tras generación la Fuente Creadora se ha ido extinguiendo.
Tanto que en este nuevo milenio no han nacido niñas.
O no las hemos conocido.
 
No han nacido niñas
Hasta la Última Descendiente.
La hija de mis entrañas.
La hija del milagro.
 
El milagro que llegó luego de tres años de espera y frustración.
Luego de la bendición de los suris.
Después de mi regreso a las ruinas de la Ciudad Sagrada.
Después de que mi Útero volviera a sentir ese llano espinoso y se sintiera de nuevo
Potencia.
Magia.
Fuerza.
 
Después de que mi Útero recuperara la Memoria Antigua
La Memoria del SI PUEDO.
La Memoria del Agua y del Fuego.
Cómo si la vieja Maga me hubiese dado permiso ante el apremio de la extinción de la estirpe.
Para empezar de nuevo.
 
Empezar de nuevo Con la Hija de Mis Entrañas.
La hija que saqué con mis manos de mi Útero sangrante de lava y agua.
A la que le susurré y grité
-¡Bienvenida al mundo MI INDIA!!!
Sacando de ahí mismo de mi cuerpo abierto esta historia y la de nuestro linaje.
 
India
De Agua y Fuego
 
Hoy
Con el Sol alumbrando de nuevo la constelación de las Reinas Leoninas de mi estirpe poderosa.
 
YO DECRETO:
Que está permitido.
Está permitido amar y abrasarse en el fuego de un otro.
Amar y sentir el corazón fundido.
Que también está permitido dejarse acompañar por hombres amorosos.
Y que el Fuego puede provenir de uno de ellos.
Decreto la Alquimia India del Fuego y el Agua.
De la sensibilidad y la pasión.
Del amor infinito.
 
Yo abro el caldero de nuevo hija mía.
Pongo las hierbas y las flores.
Mis lágrimas y mi sangre.
Y ahí deposito los nuevos decretos e intenciones
En el Útero del Universo abierto en esta Luna Nueva de la Energía de las Reinas de tu Linaje.
la Luna Nueva en Leo de tus 7 años.
 
YO INTENCIONO:
Amar
Disfrutar
Gozar
Encontrar pasión.
Dejar que aparezcan las llamas.
Incendiarse en ellas.
Y seguir amando.
 
YO INTENCIONO:
Alquimizar la pasión y la seguridad.
Que se mezcle el agua sin límites con el agua profunda y el agua nutritiva.
Que se mezcle el fuego del impulso con el fuego de Ser Niño con el fuego de la sabiduría.
Que se mezclen todas las aguas y todos los fuegos.
Que la Pacha interior nos sostenga.
Y que el Aire sea herramienta para poner al servicio del mundo todo lo sentido-aprendido.
 
YO INTENCIONO:
Recoger el dolor y la tristeza y dejar que salgan y drenen los tobillos entumecidos.
Para permitirnos correr.
Correr con el pelo al viento.
Nadar con la fuerza de las sirenas.
Volar como las aves en el cielo.
Y bailar
¡Siiiiií!
Bailar hasta entregar la última gota de lava oscura y sentir de nuevo el corazón fundido y llegar a la quietud del agua cristalina y la calma.
 
Hoy el clan me habla como desde hace ya tres años.
Y este es mi legado para vos hija.
Levantar el Agua-Fuego de mis tobillos.
Alquimizarlos.
Y gozar.
 
Yo soy Andrea
Hija de Lilia
Hija de Sara
Hija de Mercedes
……..
Hija de la Vieja Maga
Hija de la Madre Tierra
 
Andrea Díaz Alderete
Consciencia Madre
29 de julio 2019
 
Foto:
El lugar desde donde contemplé mi Llano Espinoso, el Llano Espinoso de la Vieja Maga dos meses antes de que mi Hija decidiera anidar en mi Útero.
Ruinas de Quilmes, Tucumán Argentina. Enero de 2011

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©Todos los contenidos de esta publicación son propiedad intelectual de Andrea Diaz Alderete y Consciencia Madre. www.conscienciamadre.com.

Me encanta inspirarte, sólo te pido que por Amor y Respeto a la Energía invertida en organizar mis reflexiones, si compartes estas palabras menciones su fuente.

Gracias.

 

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