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Úteros de fuego (rechazados)

 

Historias de fuego rechazado.

Historias de mujeres que no han podido expresar una gran parte de su energía vital, o la han expresado a escondidas.

Historias de mujeres que han sentido como la fuerza de lo no permitido ha caído sobre toda su vitalidad.

Una enorme y poderosa mano ha aplastado la expresión de una parte de eso tan bello, tan placentero que vive adentro y que se alberga en su centro creador.

Muchas de esas mujeres se debaten en relaciones de profundo rechazo.

Relaciones donde un otro les pone de frente cómo una parte de sí mismas ha sido despreciada, primero en el seno de su familia, luego por ellas mismas ya adultas.

 

Un otro que se constituye en el Mentor de su Fuego, su maestro sagrado que con cada (des) encuentro, con cada desplante, con cada rechazo le muestra que:

ELLA NO SE ELIGE.

Una parte de ELLA sigue profundamente dormida y espera salir y ser parte de su universo en Luz y ya no más en la sombra, y que ELLA aún no puede verla.

 

Puede que el útero de esa mujer con una parte de su fuego profundamente escondido un día albergue la VIDA.

Puede que ella, ansiosa de expresar su poder creativo sienta la fuerza de sus entrañas latiendo al son de un corazón que solo intuye en sueños, que sólo conoce mientras en el silencio de la noche pronuncia su nombre en la cama.

Toda la esperanza puesta en ese espacio creativo de apenas unos centímetros. Ese fuego que ahora fundido se ha transformado en nido blando y sostén para un Ser que crece con fuerza.

¿Cuánta fuerza hace falta para sostener una vida?

¿Cuánta fuerza para pulsar y acompañar a cada célula a divididirse, a especializarse a constitutir un cuerpo completo?

 

Y puede que esta mujer haya sentido como un día el Mentor de su Fuego (¡que gran maestro es este espejo de su propio desprecio!) rechace la vida que crece dentro de ella.

 

Siente el desprecio profundo, el dolor de aquello que no podrá salir a la luz (que no podrá dar a luz), el dolor de una parte suya tan profundamente amada (y odiada), de nuevo despreciada como antes en la infancia cuando su vitalidad, energía, expresividad, creatividad y sexualidad no pudo ser aceptada.

 

Qué dolor tan profundo el sentir que ese Útero No es Suficiente, que ese órgano precioso que alberga al Ser más bello no es suficiente para que la elijan, para que la amen (para que ella se elija, para que ella se ame).

 

Qué dolor apagar ese pedacito de VIDA que es la propia existencia, un pedazo de ese fuego que ahora RECHAZADO es EXPULSADO.

 

La herida es infinita, como una herida de Quirón sangrante, una herida de Fuego que nunca sana.

Y el dolor de esa herida se queda ahí, palpitando adentro, en ese órgano vital, esperando a salir un día.

 

Úteros con fuegos rechazados.

Úteros dormidos, silenciados, enfermando,

encapsulando los dolores de lo que se ha escondido durante años,

de lo que no se ha podido mostrar, de lo que no estaba permitido.

Úteros cargando con dolores tan profundos

que no han encontrado otra manera de expresarse

que a través del silencio del sangrado que debilita,

del desgarrador grito de dolor,

o de la vida encapsulada en un tumor.

 

 

Úteros de Fuego de mujeres Fuego.

Es hora de abrir una a una las fibras de ese órgano creador y dejar salir de ahí adentro todos los dolores que se han quedado guardados.

Limpiar con el agua sagrada de las lágrimas cada tristeza, cada pérdida, cada desilusión enquistada.

Sahumar cada espacio interior con el el aliento de la vida, el aliento de la esperanza de poder SER finalmente lo que se ha venido a Ser en este mundo.

Transformar ese dolor, transmutarlo, convertirlo en poemas, en escritos, en viajes, en canciones, en nuevos deseos, en nuevas energías.

Que despierte por fin lo olvidado, lo rechazado, lo escondido.

Y tomar esa Luz y ese Fuego que brillante y escondido

todavía pide a gritos (o en silencio) salir.

Fuego encerrado. Consciencia Madre

 

Gracias infinitas a las Mujeres de Fuego que comparten conmigo sus historias de úteros dormidos y que han guardado una parte gigante de su SER y han llorado y siguen llorando la pérdida y expulsión de un hijo nunca nacido.

Un abrazo enorme a todas las que sumidas en el profundo dolor del rechazo se han quedado sintiendo que algo está mal en ellas.

Nada está mal en tí mi amada hermana, 

es sólo un viejo patrón enquistado

que espera a ser descubierto y sacado de la oscuridad.

Tráelo a la luz, haz tu camino de consciencia,

busca el patrón y límpialo.

La vida sigue estando dentro tuyo

y espera ansiosamente a que te decidas a vivirla al completo.

 

 

 

Andrea Diaz Alderete

Consciencia Madre

 

 

 

 

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